Estilos

Estilo denominado así, por la maravillosa fantasía con que muestra su fértil imaginación.

La temática de su obra gira alrededor de personajes. Especialmente preferidos son los payasos, que le recuerdan lo que tanto le gusta: las fiestas. Los denomina ‘arlequines’, ‘alerquines’, ‘arlequineros’ o ‘arlequinasos’ y van adornados con antenitas en sus cabecitas, según su parecer. Adquieren personalidad propia mediante detalles: las narices alargadas, lunares, peinados fantasiosos, maquillaje brillante, joyas y ropajes de moda, labios en forma de corazón. Con algunas excepciones, la mayoría no llevan orejas y son muy estilizados: presentan una agradable desproporción en relación con la figura humana.

Su iconografía personal esta conformada por imágenes conocidas: notas musicales, globos, corazones, flores y figuras romboides. Muestra especial predilección por los corazones, símbolos de su amorosa personalidad.

Especial atención merecen sus ‘graffiti’: trazos ovoides extraídos de los dibujos primarios que realiza en sus ratos libres. Estos se asemejan a las formas embrionarias, fetales, a los procesos de apareamiento, de división celular. Ellos evocan recuerdos del cobertor uterino, de la efímera supervivencia que aparece y desaparece al igual que sus globos, del ideal humano de vivir en armonía.

El conjunto de sus personajes e iconografía, constituye la simbólica de su mundo interior, de la manera como ella lo percibe. Estos símbolos, planteados además con un estilo muy personal, muestra la esencia de un profundo conocimiento del universo, del eterno circuito del nacer y renacer, de la vida humana y espiritual, al cual solo seres puros como ella pueden acceder. En la pintura de Verito hay una revelación de lo esencial, una magia invisible a los sentidos, que se puede percibir con el alma.

En los cuadros, este bello conjunto va suspendido en halos de luz y color que sugieren sensación de movimiento dentro de una atmósfera etérea y le proporcionan además, mucha textura visual.