Estudios

Desde que recibió el diagnóstico de retardo, comenzó a recibir diversas terapias de rehabilitación en casa. Luego, asistió a algunos centros de ‘educación especial’ hasta los quince años.

Cuando sus padres observaron que comenzó a presentar ciertas conductas inadecuadas, que aprendía por imitar a sus compañeros, decidieron que debía recibir educación y terapia personalizadas en casa; con especialistas que adecuaran su trabajo a las necesidades específicas de Verito.

Así, los modelos de conducta pasaron a ser de su familia y su entorno social; en cuyas actividades ha participado sin limitación alguna. La interrelación permanente con las personas ‘normales’ dio excelentes resultados. Fue el mejor tratamiento de ‘modificación de conducta’ que permitió adecuar satisfactoriamente su conducta social y aprendizaje.

Aunque ella requiere un tiempo y esfuerzo significativamente mayor en relación al que cualquiera de nosotros emplea para consolidar un aprendizaje cualquiera, ella tiene tanta tenacidad y voluntad como cualquier persona que va tras un objetivo.

Verito mantiene profundos lazos de amistad con todas las personas de quienes recibió no solo entrenamiento sino también mucho sentimiento. La metódica, paciente, persistente y dedicada labor de sus terapistas, quienes conjuntamente con su familia diseñaron singulares estrategias, que sumadas a su empeño y esfuerzo personal, consiguieron que superara las enormes dificultades iniciales, adquiriera conocimientos y desarrollara destrezas y habilidades, que actualmente le sirven de sólida base para su actividad pictórica.

Aprendió a leer y escribir con Amparo Rosales: dibujar la letra ‘a’ le tomó alrededor de cinco meses; sin embargo, logró leer y escribir en año y medio en total. Con Lida Marquina aprendió acerca de los números y las matemáticas; enseñarle el concepto de ‘cero’ le obligó a aplicar toda su voluntad, ingenio y experiencia. Con Flor de María Ramella aprendió socialización y modales en el aula.

Celinda Saavedra realizó un gran trabajo de terapia ocupacional. Ella condujo con mucha flexibilidad un creativo programa en casa, de tres horas, tres veces por semana: la primera dedicada al cuidado y arreglo personal; la segunda dirigida al aprestamiento y trabajos manuales sencillos, que incluían lo que siempre le gustó: la pintura; la tercera, dedicada a la exploración de diversas actividades con el fin de observar qué era aquello que le gustaba más y en lo que tuviera mayor habilidad, con la idea de ubicar su vocación o algo en lo que pudiera ocupar su tiempo en el futuro. Este programa también alternaba ‘trabajos de campo’: salían fuera de casa para ir de visita, de compras e ir de paseo.

Hizo una corta temporada de teatro con Rocío Ratto. Hasta hoy disfruta haciendo ejercicios de sicomotricidad y natación con Gloria Castro, así como baile y danzas folclóricas con Elena Manrique.

A los veinte años, a fines del año 1999, volvió a tomar contacto con la pintura, esta vez con Angélica Neyra. Ella observó la facilidad y rapidez con que Verito dibujaba sus bocetos y, sorprendida con la memoria con que recordaba e identificaba la paleta de colores, pronosticó un gran futuro para ella en el campo de las artes plásticas y sugirió un período de prueba para enseñarle pintura. Surgió así una fluida, formal y fructífera relación con su nueva profesora. Verito superó todas las expectativas y desde entonces no se ha apartado de los lienzos y pinceles.

Verito continuó recibiendo otras terapias y clases en forma alternada, como por ejemplo: modelado, escultura y tallado en madera con el escultor Juan Carlos Fráquita; decoración con globos, programas de diseño en computadora, bordado, costura, tejido, entre otros.

La pintura, enfocada como terapia y enseñada bajo un método especialmente adaptado a Verito, se ha convertido en su principal actividad. Hoy en día Verito ha alcanzado su propia autonomía e independencia en la pintura. Desde mediados del año 2009 ha incursionado profundamente en el modelado con arcilla. Esta nueva terapia se ha iniciado a cargo del profesor-escultor Juan José Paredes con obras muy interesantes.

A inicios del año 2010 Verito conoció a la artista Eva López, con quien se llevó muy bien desde el principio. La afinidad entre ambas artistas ha llegado a tal punto que hoy en día "Evita" (como a Verito le gusta llamarla con cariño) se ha convertido en su nueva guía en el mundo de la pintura. Esta es una nueva etapa académica en la vida de Verito. Es una exploración que recién está tomando forma y vida propia. Verito plasma nuevas características como recuadros y fondos de la naturaleza donde se sitúan los personajes característicos de sus obras.