¿Qué es?

EL MOVIMIENTO ESPECIAL es un fenómeno sociológico, caracterizado por la disposición de la sociedad de ayudar a estimular y destacar el valor y las aptitudes de las personas especiales por su retardo mental, en diferentes campos o corrientes: deportivo, educativo, laboral, artístico, entre otros.

EL ARTE INOCENTE sintetiza el significado simbólico de la obra del artista especial por su retardo mental así como los garabatos producidos por la sublime inocencia de un niño muy pequeño, en sus primeros años. Son artistas y obras diferentes. Es el conjunto de expresiones artísticas asociadas a la total falta de intención, a la ingenuidad, la espontaneidad y la inocencia en su expresión más pura, libre de premeditación y prejuicios. Libre además, de la rudeza de lo primitivo y lo históricamente contaminado por juicios de valor y que no ha perdido su libertad gracias a la mente y alma de niño, sin que por ello pierdan su capacidad expresiva, ni la libertad, precisión y total seguridad de sus trazos.

Desde la perspectiva artística, el aporte del Arte Inocente conceptualiza la orientación estética, el significado simbólico y la personalidad del artista especial por su retardo mental. Ante la inexistencia de bibliografía y referentes en cuanto al trabajo artístico de este sector desvalido de la sociedad, en "El Arte Inocente de Verónica Pacheco", se describe el género pictórico de una artista plástica especial.

El artista ‘normal’, ‘superdotado’ y ‘especial’ tienen los mismos derechos de desarrollar y mostrar su arte. Esta presentación va a cumplir un efecto multiplicador en la sociedad: despertará el espíritu de investigación y también la controversia.

Desde la perspectiva docente, es un aporte a la educación artística porque describe una realidad hecha, un resultado incontrovertible, indiscutible y el valor que cada quien quiera encontrarle, se hallará según su propio contexto.
El método de pintura de Verito es un valioso modelo de gestión de calidad. Es un método que puede servir de referente en la enseñanza del arte a la persona con discapacidad mental; en tanto y en cuanto su discapacidad y el apoyo familiar se lo permitan. Entre las conclusiones más significativas, tenemos:

“…Que el requisito indispensable para el artista-docente es su sensibilidad artística: sus sentidos, tanto sensoriales como emocionales.

Que las personas especiales por su retardo mental, no solo tienen limitaciones o carencias, sino también tienen talentos naturales, al igual que cualquier persona ‘normal’ y que tienen características individuales propias y únicas, en cuanto a los tiempos y modos que cada quien requiere para aprender algo.

Que el objetivo primario de la relación entre sensibilidad del profesor y el talento del aprendiz, debe ser la búsqueda de la satisfacción por investigar, enseñar y aprender; todo lo demás viene por añadidura.

Que una buena enseñanza es una buena gestión de calidad del sistema destinado a la enseñanza-aprendizaje del arte en general, tanto para la población en general, como para la población desvalida o con habilidades especiales en particular.

Que el artista-docente, previa introspección, debe establecer sus criterios, prioridades, horarios; determinar su capacidad, competencia, eficiencia, antes de crear expectativas que luego no cumpla. Enseñar a una pesona con discapacidad requiere paciencia y los resultados no deben esperarse en un corto periodo de tiempo porque puede crear frustación.

Que una experiencia cotidiana, con resultados prácticos valiosos, se puede y debe interpretar y traducir como método.

Que este método se administra como un proyecto de gestión, dentro de la estructura y organización de un sistema. La estructura es lo tangible: las personas y la infraestructura, el ambiente, los materiales con los que se cuenta. La organización es lo intangible, son las relaciones de cómo, cómo se relaciona una persona con otra, una persona con un ambiente, con los pinceles, con los colores, etc.

Que dicho método es un instrumento, una herramienta de trabajo, que no excluye el empleo de otros métodos de enseñanza tradicional.

Que se puede llevar a la práctica sin prejuicios, contando con ciertos requisitos de contexto.

Que se puede crear un sistema metódico con sus respectivos formularios de control y evaluación periódicos con fines de documentación y registro para el replanteo de tácticas y procedimientos en el caso de no observarse resultados en un tiempo significativo.

Que el período de evaluación tenga el rango semestral o anual, no es prudente evaluar en tiempos menores ya que el avance es lento, en relación al ritmo de avance de un normal o un superdotado.

Que al cambiar el contexto, algo pierde vigencia, por lo tanto, este método puede replantearse o incrementarse con indicaciones complementarias, mejorarse continuamente con nuevos descubrimientos y aportes.

La población beneficiada con la lectura de este trabajo serán los artistas, profesores y familiares del futuro aprendiz y bien visto, la sociedad en general (…)”.

Verónica M. Pérez Palma Gustavson
Madre de Verito